Hoy seré feliz

11:52 Goyo Garcìa 0 Comments



Hoy seré feliz. Expulsaré de mi espíritu todo pensamiento triste. Me sentiré mas alegre que nunca. No me lamentaré de nada.
Hoy agradeceré a Dios la alegría y felicidad que me regala.
Hoy trataré de ajustarme a la vida. Aceptaré el mundo como es y procuraré encajar en el. Si sucede algo que me desagrada, no me mortificaré, ni lamentaré: agradeceré que haya sucedido. Porque así se puso a prueba mi voluntad de ser feliz.
Hoy seré dueño de mis sentimientos, de mis nervios, de mis impulsos. Para triunfar tengo que tener dominio de mi mismo.
Hoy trabajaré alegremente, con entusiasmo y pasión. Haré de mi trabajo una diversión. Comprobaré que soy capaz de trabajar con alegría. Comprobaré mis pequeños triunfos, no pensaré en los fracasos.
Hoy seré amigable. No criticaré a nadie. Si comienzo a criticar una persona, cambiaré la crítica por elogios; toda persona tiene sus defectos y sus virtudes. Olvidaré los defectos y concentraré mi atención en las virtudes. Hoy evitaré discusiones desagradables.
Hoy voy a eliminar dos plagas: la prisa y la indecisión. Hoy viviré con calma, con paciencia, porque la prisa es la enemiga de una vida feliz y triunfante. No permitiré que la prisa me acose ni que la impaciencia me abrume. Hoy tendré confianza en mi mismo.
Hoy haré frente a todos los problemas con decisión y valentía y no dejaré ninguno para mañana.
Hoy no tendré miedo. Actuaré valientemente. El futuro me pertenece. Hoy tendré confianza en que Dios ayuda a los que lucha y trabajan.
Hoy no envidiaré a los que tienen más dinero, más belleza o más salud que yo. Contaré mis bienes y no mis males. Compararé mi vida con otros que sufren más.
Hoy trataré de resolver los problemas de hoy. El futuro se resuelve por sí mismo. El destino pertenece a los que luchan.
Hoy tendré un programa que realizar. Si algo se queda sin hacer, no me desesperaré, lo haré mañana.
Hoy no pensaré en el pasado. No guardaré rencor a nadie. Practicaré la ley del perdón. Asumiré mis responsabilidades y no echaré la culpa a otras personas. Hoy comprobaré que Dios me ama y me premia con su amor.
Hoy haré un bien a alguien. ¿A quién? Buscaré a alguna persona para hacerlo, sin que lo descubra. Seré cortés y generoso. Trataré de pagar un mal con un bien.
Al llegar la noche comprobaré que Dios me premió con un bien. Al llegar la noche comprobaré que Dios me premió con un día de plena felicidad. Y mañana haré otro día como hoy.


Madre Teresa de Calcuta

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